19 y 20 de DICIEMBRE de 2013
Hace 12 años el pueblo argentino decía basta, en ese grito cargado de hartazgo que resumía el "que se vayan todos".
Hartos de miseria, desocupación, de sueldos que no alcanzaban siquiera para cubrir la canasta básica, de bonos que "reemplazaban" al peso, con una inflación que subía a cada minuto.
Las protestas sociales se habían manifestado durante todo el 2001 e hicieron eclosión aquel diciembre trágico, que se llevó la vida de más de treinta personas, víctimas de la represión policial o la locura que se adueñó de algunos comerciantes desesperados. Entre estas víctimas están Claudio "Pocho" Lepratti (35), Romina Iturrain (15), Eloísa Paniagua (13) y José Daniel Rodríguez (25) todos oriundos de Entre Ríos.
Hoy vivimos momentos difíciles, de claros intentos de desestabilización democrática, de una democracia que ya lleva 30 años ininterrumpidos, con todos sus aciertos, pero también con defectos y errores. Una democracia que para ser plena debe encaminarse a la justicia social, que solo se puede lograr si se redistribuye la riqueza, que sabemos está en manos de una pequeña minoría. Y es aquí donde podemos decir que Claudio Lepratti sigue presente, con toda su fuerza.
POCHO, el POCHORMIGA, como lo llamó Gustavo Martínez su amigo-hermano. Y si, Pocho era una hormiga que trabajaba silenciosa e incansablemente para aquellos que más lo necesitaban, "los nadies" como los llama Galeano, con un objetivo claro contribuir en la construcción de un mundo con verdadera justicia social, con Derechos Humanos para todos y para hacer la Patria Grande que tantos soñaron. Así lo hizo, desde la no violencia, desde el amor, porque esa era su esencia.
Recorrió caminos y los sigue recorriendo, gracias a aquellos en los cuales sembró la semilla del compromiso diario, de la militancia inclaudicable, despertando conciencias, alejado de toda conveniencia.
Pero el Pocho era una piedra en el camino para quienes detentan y tienen el poder. Y aquel 19 de diciembre de 2001, encontraron el campo propicio para arrebatarle la vida, cuando indefenso, se paró sobre el techo del comedor en el cuál trabajaba para pedir que dejen de tirar que había pibes comiendo.
Así se nos fue Pocho con una bala que atravesó su garganta, todo un símbolo. Quisieron silenciarlo, pero no pudieron, porque su voz resuena más fuerte cada día y su bicicleta sigue surcando los caminos, sembrando igualdad y justicia derechos que todavía muchos esperan y reclaman para poder vivir con dignidad.
Un murmullo que se agiganta ¡POCHO VIVE! RECORRE EL PUEBLO Y RESUENA EN LOS CORAZONES DE TODOS LOS QUE COMO ÉL QUEREMOSCONSTRUIR UN MUNDO DONDE QUEPAN TODOS LOS MUNDOS.
Su ejemplo de vida nos compromete a luchar por una verdadera independencia, por un país más justo, equitativo y democrático.
Miriam Loschkin - Secretaría de Derechos Humanos Seccional Uruguay
Chango pedal
Letra y música: Duende Garnica
Chango de la bicicleta
vas trepando veredas, cuando sale el sol
Quijote barrial, atrapando pibes
allá en los barrios, de a montón...
Trepas el hambre y la espera
meta piñón y cadena, está por anochecer
barro es la luz, pecho sobre el viento
Rosario adentro, Pocho va!!!
Va descolando las lunas
entre las calles oscuras, pensando si vendrá
alguna vez, el pan que el chaperío impaciente
pidiendo está...
Y se subió a los techos
A gritar con derecho, lo que en el rancho faltó
plomo y metal, lo llevan alto
en las paredes empieza a nacer...
Vamos Pocho carajo!!!
le gritan los de abajo, donde calienta el sol
pueblo y dignidad, futuro pa' la gente
los pibes morfan tras tu pedal...
Entonces cada diciembre
tendremos la cimiente, hormigas naciendo van
sobre el dolor, brilla tu bandera y tu gesto
perfumando el barrial...
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